4. Problemática

La lectura en el aula se concibe como un aprendizaje diario, basado en un planeación de área por parte de los docentes, quienes propician espacios de enseñanza de acuerdo a su experiencia y forma de concebir el aprendizaje lector de los estudiantes. En el colegio existe una importante colección de libros (consulta, cuentos infantiles, textos escolares) los cuales no se encuentran al alcance de los niños por no contarse con una persona responsable de la biblioteca. Estas son algunas de las razones por las cuales los niños se apropian de unas prácticas lectoras casi de manera espontánea, en la medida en que explora el mundo letrado. Además, el entorno familiar no brinda un ambiente propicio para formar lectores (no se dedica tiempo a la lectura, no cuentan con modelos lectores, poca valoración del acto lector, y demás).

Este panorama no es muy distante al que nos muestra Mauricio Pérez cuando analiza los resultados sobre el estudio de los hábitos de lectura en Colombia, nos plantea como “dada la naturaleza social y cultural de la lectura, esta no se distribuye de manera homogénea en las sociedades. Hay factores de orden histórico, económico, familiar y de contexto que marcan de modo diferencial el acceso de los sujetos a la lectura y a los libros”. Desde esta mirada, se convierte en una responsabilidad de la escuela brindar a los niños la posibilidad de formarse como lectores. Y es por ello, que nace la propuesta de trabajar de manera sistemática una práctica de lectura cotidiana en el aula que les permita a los niños participar de un espacio de intercambio entre lectores y entrar en contacto con obras de calidad literaria.